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El año
pasado, una joven vino a Olá Olú para ser iniciada. Al llegar nos informó que
un buen amigo suyo, un abogado, había pasado casi toda noche anterior
advirtiéndole de los peligros de involucrarse en “esas sectas”.
Pese a
explicarle que esta era una religión antiquísima, practicada por más de 50
millones de almas alrededor del mundo y que además apareció mucho antes que
casi todas las filosofías occidentales, su amigo permaneció convencido de lo
contrario. No conforme con eso, le dijo
a Olufadeke y a mí “que había insistido
en manejar hasta Bloomington con ella, que se hospedaría en un hotel y que si
ella no lo llamaba por celular par dar noticias suyas, llamaría a la policía”.
Me pareció
gracioso y perturbador a la vez. También
me recordó a una abogada cuyo esposo se alarmó al enterarse que ella se iba a
iniciar en julio en un “secta” y que temía que le “lavaran el cerebro”.
Primero que
todo, esto pone de manifiesto la mentalidad, visión y creencias de la persona
que expresa tales miedos e ideas erróneas.
Como me decía mi padre, el hombre más sabio que jamás he conocido:
"Philip, cada ladrón juzga por su condición”. Lo que trataba de explicarme era que la gente
mira las cosas y las acciones de otros desde su propia realidad, es decir, si
un ladrón trabaja en un banco, ese ladrón robaría, y si te ve en un banco,
pensará que tú también lo harás.
Entonces,
¿qué tipo de mentalidad poseen estas personas?
Bueno, son personas que creen en la
supremacía. Son personas que fueron criadas en una religión (cristianismo,
judaísmo, etc.) donde las cosas se hacen a su manera y cualquier desviación se
encuentra con negativas y consecuencias nefastas. En otras palabras, son
religiones donde reina el miedo, el control y la falta de autonomía.
Sin ánimo de
ofender a aquellos que escogieron el catolicismo, por ejemplo, pero me parece que si alguien me hablara de
un grupo que: 1. Insiste en un ritual donde se debe sumergir al niño en agua
para salvar su alma. 2. Cree en una
constante lucha entre su naturaleza imperfecta y una entidad implacable (el Diablo)
cuyo único fin es hacerlos pecar. 3.
Advierte que cualquier desviación de sus preceptos y un sinnúmero de otras
reglas diarias, semanales y anuales condenaría mi alma a la perdición eterna en
un espantoso reino llamado el Infierno….sinceramente yo también pensaría que
estoy tratando con una Secta Peligrosa!
Es muy fácil ver de dónde viene ese miedo, esa confusión y esa
mentalidad.
Quizás todo
futuro iniciado deba señalar esto a su pareja y
a sus amistades. Quizás deban
indicarles que la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos ha publicado
pautas que eliminan a las religiones africanas de toda referencia a “Sectas” y
que ahora y en el futuro se refiere a ellas como Religiones y Filosofías.
El camino
hacia la iniciación no tiene porqué ir
cargado del miedo, la negatividad y las ideas erróneas de otros.
Bendiciones,
Philip J. Neimark
Oluwo
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